Golpe a golpe
Juan Sánchez Mendoza
Centralismo infame
La administración de los recursos económicos federales, según advierte la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es atribución exclusiva del Presidente, y no existe forma, al menos hasta ahora, de disputarle en términos legales cómo, cuándo y dónde ejercer el gasto.
Por eso hay colaboradores de Felipe Calderón Hinojosa que rehúsan compartir con los gobernadores de extracción priista la asignación del gasto social (aprobado en tiempo y forma por el Congreso de la Unión), a fin de evitar que éste se realice equitativamente, para ellos seguir ejerciéndolo de manera centralista (como hasta hoy ocurre) en beneficio de las entidades que regentean militantes albicelestes.
A ello obedece que en las cámaras de diputados y senadores, la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), en los partidos políticos, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), en los sindicatos y otras agrupaciones de la sociedad civil, se mantenga firme la convicción de revisar el marco jurídico del Pacto Federal, pues legalmente éste (ya) resulta atentatorio contra el mayoritario porcentaje del pueblo que no simpatiza con el membrete de ultraderecha.
Dicho en otras palabras, en una errónea interpretación del artículo 90 de nuestra Carta Magna, los secretarios federales Ernesto Cordero Arroyo y Alberto Cárdenas Jiménez -el primero de Desarrollo Social (Sedesol), y el otro de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)-, amparan su proceder exclusivo y excluyente (del manejo de recursos) con desplantes centralistas que nada tienen qué ver con la disposición jurídica que determina concentrar los dineros públicos para su repartición justa y equilibrada.
Hago esta reflexión ante la necesidad que existe de revisar el marco jurídico, a fin de que los 31 estados de la República Mexicana y el Distrito Federal, como entidades libres y soberanas que son, tengan mayor participación en el manejo de los ingresos recabados vía impuestos.
Sobretodo en lo que respecta al manejo del rubro social, insisto, pues de cada peso que las entidades fronterizas envían a la Federación, ésta sólo les regresa alrededor de cinco centavos y quizá hasta diez (cuando bien les va), obligándolas a subsidiar a estados con índices graves de marginación y pobreza y, lo peor, negándoles (a los regímenes subsidiarios) la oportunidad de ayudar a sus pueblos directamente, pues Cordero Arroyo y Cárdenas Jiménez, fieles a su doctrina derechista, dan en agrupar políticamente el manejo de esos dineros.
En fin, el tema es tan interesante que amerita otro análisis.
Sobretodo cuando allá, en Los Pinos, malamente se interpreta el Pacto Federal.
Actitud retrógrada
Sé que el gobernador Eugenio Hernández Flores está convencido de que la aplicación de los recursos federales, en cuanto al rubro social, hasta hoy resulta errónea. Y por ello, creo que en lo sucesivo podría trabajar con los diputados federales electos (del PRI, obviamente) para que éstos, una vez instalados en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en lo inmediato se den a la tarea de impulsar una iniciativa para reglamentar que los estados y municipios definan las reglas de operación de esos dineros, para evitar que los recursos sigan manejándose con carácter centralista.
Sobretodo porque las reglas actuales de operación de dependencias como la Sedesol y la Sagarpa son retrógradas, ineficientes e injustas, ya que entidades como Tamaulipas son desplazadas (en la aplicación de esos recursos) a pesar de los altos impuestos que aquí se pagan y van a la Federación para su manejo discrecional.
De ser así, dicha estrategia, por donde quiera vérsele, conllevaría la peculiaridad de ir a rescate de quienes menos tienen y más lo necesitan, para éstos poder acceder a la competencia globalizada que, por cierto, no contempla el tratado de libre comercio signado y refrendado por los regímenes neoliberales que hasta nuestros días sólo han exhibido su tendencia a privilegiar al capital extraterrestre.
Ganaderos afectados
Los ganaderos de Tamaulipas que en el pasado tanto se enriquecieron podrían empezar a pagar las consecuencias de haber especulado con los precios de sus productos, pues la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) ya aprobó nuevas solicitudes para la importación de carne deshuesada de bovinos provenientes de la Unión Americana.
En lo sucesivo, los precios de la carne en canal podrían ir a la baja, so pena de que el mercado se niegue a consumir el producto nacional por ser caro y de dudosa calidad.
Dirigente obsoleto
El hecho de que el sector obrero del PRI sea el que menos diputados aporte a la LXI Legislatura federal que se estrena en septiembre próximo, ofrece la lectura de que sus dirigentes ya están rebasados.
Esa misma razón es suficiente para que miles de asalariados tamaulipecos ya piensen desprenderse del mal tutelaje de la Confederación de Trabajadores de México (CTE) para engrosar las filas de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), o, en su defecto, afiliarse a la Federación de Organizaciones Sindicales de Tamaulipas (FOST), pues no están dispuestos a tolerar más a Edmundo García Román.
Incluso su figura se nota más devaluada cuando en toda la geografía estatal suman decenas de miles los obreros que perciben salarios de hambre; jornales miserables que resultan insuficientes para cubrir al menos la canasta básica, y ofensivos cuando se comparan con los sueldos que se pagan en otras entidades.
En un análisis entregado a este columnista, se dice que a los tamaulipecos que conforman la población económicamente activa, anualmente se suman tres mil 600 solicitantes de empleo, estrellándose contra una exigua oferta que ahonda la tragedia de miles de familias sin ingresos, y agigantan, a la vez, la pléyade de delincuentes que para sobrevivir recurren a las actividades ilícitas.
Por si fuera poco, la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor revela que el salario ya perdió el 40 por ciento de su poder adquisitivo; y en lo que va de este año el porcentaje aumenta considerablemente, mientras los incrementos a los productos básicos se ha disparado en forma indiscriminada, sobretodo en los productos de la canasta básica, poniendo en grave peligro la sobrevivencia de los trabajadores.
De ahí la urgencia de que a la CTM estatal llegue un sindicalista que trabaje en beneficio de los obreros.
Como fuere, el sainete apenas inicia hacia el interior de la CTM… aun cuando Edmundo ya huele a “muerto”.
Em@il:
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